Viaja, come, no pagues

Elisa Almagro

Con más de 35000 lugares de destino, Workaway se ha convertido en la web de contactos entre viajeros y huéspedes por excelencia. Viajar sin pagar nada ya no es una utopía.

Deliciosos cannoli, bulgogi hecho ante tus ojos, tacos humeantes, y por qué no, haggis recién salido de su tripa de oveja. Con un presupuesto de estudiante, todo esto queda lejos. Es cierto que con los años el turismo se ha democratizado, pero inevitablemente sigue dejando fuera a carteras cuyos ingresos son prácticamente cero. Afortunadamente, hay un sitio web que empuja las barreras económicas un poco más y que devuelve al turista la entidad de viajero. Hablamos de Workaway, una bolsa de trabajo, voluntariado e intercambio cultural. Por unas horas de trabajo puedes alojarte gratis en la vivienda o empresa de un anfitrión registrado. Es necesario pagar una suscripción cada dos años de 23 euros (15 si te registras con un amigo o pareja) para acceder a los servicios de Workaway. Teniendo en cuenta el ahorro que supone este sistema, es una pequeña inversión que vale la pena.  

Festival gastronómico

Si no quieres pagar suscripción por Workaway, existen otro par de webs de contactos con registro gratuito. Hippohelp es una página que funciona de forma similar, pero que dispone de un mapa para poder ver todas las ofertas de una sola vez. El volumen de anfitriones es menor, y la cantidad de ofertas por parte de familias y particulares también. Helpx es una página muy orientada al voluntariado en escuelas u ONG, por lo que si buscas una experiencia solidaria es la mejor alternativa posible.

Sushi

 

En ocasiones, las comidas también están incluidas, por lo que la posibilidad de disfrutar de platos realmente típicos del lugar de destino está garantizada, algo que queda muy lejos de una estancia tradicional en una cadena hotelera. El viaje resultaría ser totalmente único, alejado de la experiencia controlada que vive el turista medio. Atrás queda la foto al monumento de rigor, o pasar horas enteras embutido en los bazares designados para visitantes. Convivir con gente local supone conocer aspectos del país que solo ellos conocen y disfrutar de la comida que solo ellos hacen.  

La experiencia puede ser más auténtica, pero también tiene sus peligros. Cada país tiene una legislación diferente con respecto al voluntariado, por lo que lo mejor es echarle un ojo antes de poner un pie en el país de destino. Por ejemplo, el Gobierno de las Islas Baleares ya advirtió a Workaway que el voluntariado a una empresa privada no existe en España. En ese caso el  voluntario debe ser registrado y dado de alta como empleado a tiempo parcial. También es vital revisar con el anfitrión las condiciones de la estancia con la mayor antelación posible, a fin de evitar malentendidos o experiencias desagradables. Se aconseja al potencial huésped recelar de ofertas que proceden de hostales u otro tipo de lugares de acomodación, ya que hay un gran número de quejas de estudiantes que han acabado trabajando ocho horas, cuando previamente se había acordado la mitad. Ten siempre en mente tus derechos: el voluntario está para ayudar, no para sustituir a un trabajador.