Un Paparajote es lo que nos provoca comerlo.

Marta Cantabella.

Para todos aquellos que lo han probado no les sorprenderá que este postre murciano sea una de las siete maravillas gastronómicas de España.

Murcia tiene una gran riqueza gastronómica, eso es un hecho y todos los sabemos, tanto que ha conseguido que uno de nuestros postres más icónicos, el protagonista de barracas y fiestas de primavera sea una de las siete maravillas gastronómicas de Murcia.

La lista de las 7 maravillas gastronómicas de España se hace bajo elección popular, y son los ciudadanos quienes a través de sus votos han situado al Paparajote en el séptimo puesto de este ranking.

Este ranking surgió con el propósito de fomentar y añadir valor a la gastronomía española que según la Unesco debe de ser considerado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El Paparajote, para quien aún no lo sepa, es un postre típico que tradicionalmente se tomaba junto a un café de olla y forma parte de la identidad murciana, es un emblema de la repostería de la ciudad. En la actualidad se consume especialmente en las Barracas que se montan en Fiestas de Primavera y es raro el comensal que no pide unos cuantos paparajotes para rematar la faena.

Su composición consta de hojas de limonero rebozadas en una mezcla de harina, huevo y leche que posteriormente se fríen en una gran cantidad de aceite de oliva hirviendo y que cuando se doran son rebozadas en una mezcla de canela y azúcar.
Por si a alguien le surge la duda y para que no se queden con él es importante saber que la hoja no se come, aunque no sería la primera vez.

Las cosas suelen estar expuestas a nuevas versiones, modificaciones y recreaciones, esto se produce aún más en las tradiciones y el Paparajote no ha sido una excepción, le han surgido variaciones como puede ser la versión totanera, que es salada, compuesta por bacalao, garbanzos, pan rallado, huevos, ajo y perejil y también es típico en Semana Santa.

Al igual que el Paparajote de chocolate, de la mano del cocinero  Juan Lax o el último invento que fue el Paparajote de oro, fue al joyero Guillermo Sánchez a quien se le ocurrió la idea y de cubrir una hoja de limonero más pequeña de oro, creando una colección de joyas con la forma de un paparajote.

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Platos como el la fabada asturiana, las migas extremeñas, el pisto manchego o el cocido madrileño se quedaron fuera de ser considerados maravillas gastronómicas de España

No nos sorprende que el paparajote haya conseguido este puesto y es que a cualquiera que lo prueba le conquista. No sabemos si son nuestros maravillosos limones los que le dan ese sabor tan peculiar o el cariño con el que los elaboramos, lo que es seguro es que es una maravilla.