Los refrescos serán más caros en Cataluña a partir del 1 de abril

Minerva Piñero.
Un nuevo impuesto aprobado por el Parlamento catalán persigue mejorar la salud de sus ciudadanos y recaudar más de 41 millones de euros al año.

Para evitar enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, diabetes y otros muchos problemas generados por el consumo de refrescos, Cataluña ha decidido gravar no solo las bebidas con gas y sin gas con azúcares añadidos, sino también las bebidas energéticas, de frutas, las alternativas a la leche, las leches con sabor y las que están elaboradas a base de té o café que contengan endulzantes altos en calorías.

Con la implantación del nuevo impuesto, además de disminuir el riesgo de problemas que afectan a nuestra salud, también se recaudará 41,3 millones de euros al año. De hecho, no es la primera vez que se ha sugerido su instauración, ya que hace cinco años ya podíamos escuchar la creación de este impuesto en el gobierno catalán, el cual consistía en gravar 0,024 céntimos cada lata de refresco y 0,15 céntimos el contenedor de dos litros. En aquel momento, al ser un impuesto que prácticamente no hubiese afectado al consumo de bebidas, se planteó la posibilidad de que el único objetivo que se perseguía era recaudar fondos para la comunidad.

Debido a los rumores, el impuesto desapareció del mapa político hasta finales del año pasado, momento en el que se decidió que las bebidas que contengan entre cinco y ocho gramos de azúcar añadido por cada 100ml serán gravadas ocho céntimos por litro a partir del 1 de abril. Si se sobrepasan los ocho gramos, el gravamen aumenta a la cifra de doce céntimos por litro.

Que no cunda el pánico entre los distribuidores y empresas del sector, pues el impuesto solo lo notarán los consumidores finales. Aunque aún no sabemos a dónde irán a parar los más de cuarenta millones de euros recaudados, lo que sí podemos calcular es que este año, al ponerse en marcha en abril y no desde enero, no se alcanzará dicha cifra. Por ello, deberemos esperar unos meses para notar sus efectos no solo en las arcas del gobierno, sino también en la salud.

Además, si el Gobierno de España decide aprobar otro impuesto de la misma índole sobre los refrescos como ha planteado anteriormente, la comunidad catalana debería sustituir el suyo por el nacional.