La pizzería del ‘Tigre’

Daniel Gilé, alias ‘Tigre’, regenta junto a su mujer, Toñi, la pizzería-asador Carlotta de Águilas, un italoargentino repleto de recuerdos de su paso por el fútbol profesional

El argentino Daniel Gilé, alias el ‘Tigre’, desembarcó en Águilas tras una vida de futbolista profesional con multitud de encuentros históricos con personajes de la talla de Maradona, Kempes, Menotti o Bilardo. Tras su paso por el Estudiantes de La Plata, el Valladolid y el Cartagena, defendió los colores de la ciudad costera como delantero centro peleón y, después de colgar las botas, enamorado junto a su mujer, Toñi, de los paisajes aguileños, decidió montar Carlotta, un asador argentino con toques italianos, y establecerse allí. Por las paredes y estanterías del local se pueden ver los recuerdos futboleros de un argentino enamorado de Boca y obsesionado con la albiceleste.

Habla de Messi, pero sin mucho entusiasmo. No haber ganado un Mundial y el hecho de que los defensas no le hagan entradas con la fuerza con la que intentaban quitarle el balón al barrilete cósmico hace que el ‘Tigre’ siga teniendo en el altar a Maradona y no al astro del Barça.

Al entrar a Carlotta uno se queda embobado viendo la cantidad de balones, trofeos, banderas, camisetas, fotos y bufandas que pueblan este particular museo culinario. «¿Sos futbolero?», le pregunto irónicamente con un acento alguaceño que tira de espaldas. «Algo», me contesta con media sonrisa en el rostro al tiempo que me ofrece una carta de páginas albicelestes. En ella se recogen en español, inglés, francés y alemán, entrantes como el provolone a la brasa, las mollejas de ternera o el queso manchego; ensaladas, sencilla, mixta y especial; pizzas de varios sabores; pastas a la boloñesa, todo tipo de carnes argentinas y postres. Como verán, un italoargentino en toda regla.

Comienzo con una gran empanada argentina -criolla-. En este caso, ni el comino ni el picante tienen el protagonismo que encontramos en otras. A la hora de elegir las pizzas allá a donde vaya, nunca miro la carta del restaurante, ya que intento por todos los medios que me la hagan de peperoni, cebolla, guindillas picantes y huevo, además de la mozzarella, el tomate y el orégano, pero ojeando la carta del restaurante, llama mi atención la pizza Maradona: de jamón york, anchoas, alcaparras, aceitunas y pimiento rojo y, excepcionalmente, me decanto por ella. «Una elección de calidad», me contesta el ‘Tigre’.

La pizza es de masa casera receta de la familia. De tamaño grueso, pero esponjosa, jugosa y crujiente, y con una buena cantidad de queso y alcaparras. Muy rica.

Aunque la ración tiene el tamaño de un plato individual, con una pizza de Carlotta comes de sobra. Otra cosa es que dejes escapar la oportunidad de probar esas carnes que llegan de Argentina, según el ‘Tigre’, cocinadas a la brasa.

Yo no pierdo la oportunidad y me pido un trocito de lomo que me sirven con unas estupendas patatas asadas, un poco de ensalada y un cuenco con salsa chimichurri. Como ya sabéis, un condimento típico de Argentina a base de ajo, perejil, pimienta, aceite, vinagre y ají molido. Deliciosa la carne y perfecto el acompañamiento.

Por si esto no fuese suficiente, el postre de más éxito de la casa es un panqueque -crep- relleno de dulce de leche que acerca al comensal al borde del colapso de glucosa.

Carlotta también tiene terraza y el ‘Tigre’ ha colocado dos porterías pequeñas para que los niños jueguen al fútbol en la calle mientras sus padres disfrutan de la cena. Algunos padres le echan la bronca por dejar que jueguen cerca de las mesas del asador, pero al Tigre no le importa. Disimula intentando esconder una sonrisilla de satisfacción al ver a los niños tocar el balón y se vuelve para la cocina con ganas de ponerse a jugar con ellos. Así es el ‘Tigre’.