¿Cómo elegir una pata de jamón ibérico?

El jamón es uno de los ingredientes que mejor se ha adaptado a todos los paladares. Pero es también un producto que puede ser perjudicial sino se consigue uno de calidad. Aunque en el mercado abundan distintos tipos de jamón, solo el de calidad presenta ciertas cualidades que lo hacen diferente.

Lo primero que debes saber para escoger un buen pedazo de jamón es que debe ser 100% original de animales alimentados en la península Ibérica. Dentro del mercado es posible encontrar jamón ibérico de cebo y de bellota, mientras que el jamón serrano es procedente de diferentes razas de cerdo de distintos lugares.
Para ser considerado de calidad, el jamón de cebo y de bellota tiene que provenir de animales que hayan sido bien alimentados, con un tiempo de curación considerable. El jamón de bellota es el más costoso pero es el que mejor ha sido tratado. En el mercado abundan establecimientos que intentan ofrecer este tipo de productos, diciendo y afirmando que provienen de fincas ibéricas reconocidas, resultando finalmente ser falso. Para ello, se debe reconocer que el jamón de bellota es largo, estrecho y de caña estilizada. También se reconoce por las pezuñas negras que distinguen a un animal criado en granjas.
Otro aspecto también singular pero exclusivo de los jamones ibéricos es la grasa. Se dice que entre mayor cobertura de grasa es de mejor calidad. Este hecho resulta ser cierto, debido a que un animal bien alimentado tendrá abundante grasa, la cual puede ser extraída en su cocción. Este hecho no significa que sea malo para la salud. Para reconocer una porción de jamón de bellota es necesario pasar el dedo y deslizarlo por la zona más grasosa, si deja una marca clara, es jamón de calidad.
Asimismo, el peso significa también calidad y mayor curación. Aspecto importante para reconocer a un bellota de un serrano. Los jamones de más de siete kilos han pasado por un proceso de curación exigente, mientras que los serranos son comerciales y salen más pronto a la venta que los otros, lo cual denota que no es de calidad.
Los jamones serranos, por su parte, son distribuidos por empresas chinas que comercializan este producto de manera abundante. La calidad requiere tiempo y preparación, situación ajena a este último tipo de jamón. Con un buen jamón es posible crear un plato más suculento, con un sabor de mejor acabado.
El jamón ibérico se reconoce a nivel mundial por su calidad. Su precio es más alto que cualquier otro, pero el sabor es inigualable. Y tal vez por eso vale la pena hace este gasto para preparar un plato de mejor y de más intensidad en el sabor.