Al centro y con amigos

El Rincón de las Anas ofrece una carta de tapas y medias raciones para comer tapeando en compañía

Quien haya cogido el timón de El Rincón de las Anas ha dado con la tecla. No es un restaurante de postín -ni falta que le hace-, sino un bar de tapas sin más secreto que hacer en casa, sin acomodarse en productos prefabricados, propuestas sencillas que les gusta a la mayoría de los clientes con precios ajustados a esta época de recortes económicos. Ése es el secreto.

Desde luego, los modelos de negocio varían según lo que busque el empresario. No todos pueden aspirar, por conocimientos, a reconocimientos de guías, y los que sí que podrían aspirar, o no tienen financiación o les falta arrojo para lanzarse. Pero eso es otro tema. El caso es que este nuevo local de Murcia dispone de cuatro mesas en su interior y una pequeña barra para que apoyen el codo tres personas y media. Para ampliar el servicio, el establecimiento ha cerrado la terraza y es ahí donde cabemos casi todos.

En un día de Navidad con el local hasta la bandera, la mesa que me toca no es la de mis sueños de verano, pero sin reserva y llegando a las dos y media del mediodía no puedo quejarme del fresquillo que corre cada vez que abren la puerta de plástico los camareros.

La carta es manejable, pero bien pensada. Brocheta de vieiras con langostinos, berenjena a la crema estilo ‘Las Anas’, delicia de bacalao con cebolla confitada y dulce de tomate o tempura de berenjena con foie y Pedro Ximenez son algunas de las propuestas. Además, tres tipos de ensaladas, sartenes, carnes y pescados. Ideal, para una comida o cena al centro con amigos y un buen ejemplo para los jóvenes emprendedores que sueñan con montar una casa de comidas y no saben por dónde empezar.

La ensalada César está bastante conseguida. El pollo cumple su función; el tomate, el parmesano y los trocitos de picatostes aportan ese crujiente que tanto nos gusta, pero la gran cantidad de salsa que se le ha puesto de condimento hace imposible la ingesta de más de la mitad de media ración.

El caballito casero está hecho con una buena gamba y un rebozado crujiente y esponjoso. Junto con el buñuelo de bacalao y gamba roja -sospecho que es la misma que la del caballito-, una empanadilla a base de pasta filo rellena de carne especiada como las criollas argentinas acompañada de una salsa picante, y unos estupendos buñuelos de bacalao esponjosos, sin grandes restos de ajo en el interior y con un sabor fino y elegante que se parean con una mayonesa de wasabi, las tapas individuales cumplen notablemente en sabor, producto y texturas.

Los puerros pochados con habitas baby, chipirones y jamón se está convirtiendo en el foie con Pedro Ximenez de la temporada 14/15. Los encontramos en casi todos los locales. En este caso, el conjunto queda bien equilibrado, aunque es necesario comerlo con tenedor, ya que la cocina ha dejado una cantidad desorbitada de aceite que lo desmerece un poco.

Para terminar, hay una apetitosa hamburguesa de Angus y un tataki de atún con bastante sésamo a modo de rebozado y unas berenjenas en tempura como guarnición. Me decanto por el pescado, y me equivoco. Si bien el rebozado de la verdura es delicioso, la calidad, la cocción y el sabor del atún son del todo mejorables.

Un tataki debe de marcarse a fuego fuerte para que en el interior quede crudo, de color rojo intenso y con piezas frescas. Lástima este tropezón al final de la velada en un bar de tapas que va a dar mucho que hablar en cuanto ajuste algunos detalles.

EL RINCÓN DE LAS ANAS MURCIA

Dónde: Plaza de Santa Ana.
Precio: Unos 20 euros por persona.
Teléfono: 868 931 015.
Horario: De lunes a domingo.

EVALUACIÓN (Sobre 10 puntos)

Cocina 6
Calidad-precio 7
Servicio 6
Local 5
Bodega 4