5 capullos de flores que no pueden faltar en tu cocina

Minerva Piñero.

Disfruta de estas 5 deliciosas y nutritivas flores comestibles que dejarán de ser las acompañantes de tus platos para convertirse en las protagonistas.

Aunque nos maravillen las patatas fritas que suelen acompañar a las carnes y pescados, a veces debemos dejarlas a un lado y darle una oportunidad a la verdura. Por increíble que te parezca, los cinco alimentos que te proponemos no solo son ricos en vitaminas y minerales, sino que también pueden tener un sabor extraordinario. Prepárate para conocer a fondo la coliflor, el brócoli, el romanescu, el bimi y la alcachofa, verduras que a partir de hoy tendrán un puesto fijo en tu lista de la compra.

Coliflor.
Para los que estén a dieta o se hayan propuesto comer de manera saludable, la coliflor es un alimento indispensable en sus platos. Además de presentar poquísimas calorías (27 kcal por cada 100 gramos), posee propiedades diuréticas por su nivel elevado de agua y potasio y nos aporta gran cantidad de fibra y verduras. La más consumida dentro de nuestras fronteras es la coliflor de invierno, variedad procedente del Mediterráneo Oriental que solía consumirse más como medicamento para hacer frente al dolor de cabeza y a la diarrea que como alimento. Blanca y compacta, los primeros en disfrutarla fueron los franceses e ingleses en el siglo XVI. Dos siglos más tarde, llegó a España para quedarse. Aunque no sabemos cómo se guiaban nuestros antepasados para distinguir una coliflor fresca de una que no está en su punto, nosotros jugamos con ventaja y somos conscientes de que debemos fijarnos en sus hojas; las cuales deben estar verdes y tiernas, y en su parte blanca, consistente y compacta. Sin duda, tus recetas no serán aburridas con esta verdura, ya que puedes prepararla al vapor, hervida, frita, asada, estofada o incluso gratinada, acompañando a pescados o legumbres. Para lo más creativos, en la tortilla también podemos hacer un hueco para la coliflor.

Coliflor

Brócoli.
Si nunca hubiéramos visto un árbol, el brócoli podría ser una maqueta de un pequeño ejemplar. Perteneciente a los vegetales crucíferos, también llegó antes a las mesas francesas (S. SXVI) e inglesas (S. XVII) que a las españolas. Durante el siglo XX, Estados Unidos se encargó de darle el reconocimiento que tiene a nivel mundial. Esta verdura, rica en vitaminas y en potasio, con sus 34 kcal en 100 gramos nos aporta beneficios en el funcionamiento de nuestro organismo y actividad muscular. Además, también contiene altos niveles de magnesio y de yodo. No solo es perfecta para cocinarte platos saludables y bajos en grasas, sino que gracias a sus propiedades, regula nuestro sistema digestivo, es antiinflamatoria, anticancerígena y anticelulítica.

Brócoli

Romanescu
Cuando la coliflor y el brócoli se juntan, nace el romanescu, un híbrido que a nadie deja indiferente por la perfecta geometría fractal de su forma. Aunque el sabor y textura se asemejan al del brócoli, su color verde es más llamativo y vivo que el de su progenitor. Nació en Italia, en el siglo XVI, y actualmente la Comunidad Valenciana es una de las zonas españolas en las que más se cultiva. Si sus padres (el brócoli y la coliflor) poseen un bajo valor calórico, el romanescu no podía ser menos: las 25 kcal por cada 100 gramos lo convierten en un alimento perfecto para los que ven la operación bikini a la vuelta de la esquina. Esta verdura, igual de rica en vitaminas y minerales que sus padres, también es una fuente de vitamina C, vitamina A, potasio y fósforo. Puedes añadirlo a tus platos cocinándola hervida, al vapor, al horno, a la plancha o incluso crudo. Si decides hervirla o prepararla al vapor, debes tenerla menos tiempo que el resto de las verduras similares, condición que la convierte en un alimento ideal si tu objetivo es preparar un puré. Aún estás a tiempo de darle una oportunidad al romanescu, un vegetal menos flatulento que la col que debe consumirse desde octubre a abril. A la hora de elegirlo, ten en cuenta que no sea excesivamente grande y que no presente ninguna mancha o herida en su exterior.

Romanescu

Bimi.
La elegancia hecha verdura existe. El bimi, de tallo delgado y largo, nos recuerda al brócoli y podemos comérnoslo desde el tallo hasta las flores. Su sabor, más suave y dulce, se asemeja al del espárrago. No solo te servirá para darle estilo a tus platos, sino que además sus propiedades nutritivas lo convierten en un alimento extraordinario, ya que contiene una gran cantidad de vitaminas, sales minerales y propiedades anticancerígenas. De hecho, nos aporta más vitamina C y antioxidantes que los espárragos. En definitiva, es otro delicioso y saludable alimento que podemos cocinar a la plancha o al vapor y acompañarlo con salsa tártara o con un hilo de aceite de oliva.

Bimi

Alcachofa.
Procedente del norte África y habitual en la zona mediterránea, es una verdura de invierno que podemos añadir a nuestras recetas bajas en grasas. Por cada 100 gramos contiene 47 calorías, hecho que la convierte en uno de los ingredientes básicos de dietas y regímenes de adelgazamiento. Además, contiene propiedades diuréticas que impiden la retención de líquidos y ayudan eliminar toxinas, presenta una gran cantidad de potasio y de ácidos que favorecen la reducción de los niveles de colesterol, ayuda al tránsito intestinal por sus altos niveles en fibra y disminuye el azúcar en sangre. La mejor manera aprovecharse de sus propiedades es consumiéndola cruda o, en su defecto, hervida, acompañada del caldo que deja.

Alcachofa

Dale una oportunidad al mundo de las verduras y descubre nuevos sabores y texturas que no solo sorprenderán a tu paladar, sino que además te harán pedir un segundo plato.